Toca fondo en el tutelar y quiere enmendarse
Su historia tras las rejas: Michel
Diana Martínez
Reforma 24 de junio de 2012. Con poco contacto con su madre, quien está presa, una familia que no conoce la unidad y tras un año de encierro en comunidades de tratamiento para menores, Michel, de 15 años de edad, busca alejarse de las conductas ilegales y enderezar u vida.
Desde hace aproximadamente 3 meses se encuentra en la casa de medio camino, de la Secretaría de Gobierno del DF, en donde aprende a reinsertarse en la sociedad.
En el patio de la casa, mientras elaboraba una Santa Muerte con papel, Michel aseguró a REFORMA que nunca conoció a su padre y que con su madre ha convivido poco, ya que la mujer ha estado varias veces en prisión y actualmente se encuentra en el penal femenil de Santa Martha Acatitla.
"La imagen paterna no tiene mucho arraigo hacia mí, sí me hubiera gustado tener un padre o algo así, pero no es algo que me llame mucho la atención, en la parte materna apenas como que estoy experimentando qué es el calor de una madre", señaló.
Desde muy pequeño vivió con una tía, después fue llevado a un internado, mientras su madre se encontraba en la cárcel, y cuando ella salió, conoció a un hombre y comenzaron una relación, pero los dos volvieron a prisión y Michel fue enviado con los padres de su padrastro.
Al ser cuestionado sobre lo que para él significa la familia, Michel pensó durante varios segundos.
"Es un poco confusa, cada quién hace lo que quiere, no hay mucho acoplamiento entre nosotros, pero está bien que apenas estemos empezando, por lo menos yo y mi mamá", señaló.
En reclusión, el adolescente fue visitado por su madre, gracias a un programa del Sistema Penitenciario.
"La primer reacción que tuve cuando la vi fue que al principio me sorprendí, pero no sabía qué hacer y es como algo nuevo para mí, porque apenas la estoy conociendo, estoy apenas sabiendo quién es o qué le gusta o cosas así", comentó entre risas.
Michel señaló las diferencias entre la vida que llevaba antes de ser detenido por asaltar a una policía y ahora que vive en la casa de medio camino, donde tiene que levantarse a las 6:00 horas y ayudar en la limpieza del inmueble.
Antes, recordó, cuando vivía en la Colonia Morelos, se levantaba casi a mediodía y delinquía con sus primos y amigos para saber qué se sentía, no por necesidad económica.
"Me levantaba como a las 12, me salía a fumar a mi azotea marihuana, ponía mi agua para bañarme, salía a ayudarles a mis abuelos, pasaba la banda y nos íbamos a dar el rol, luego robaba, daban las 4, 5, me iba a bañar otra vez, me arreglaba y me iba a la fiesta", relató.
Antes de estar en la comunidad de internamiento no estudiaba ni trabajaba y ahora cursa un taller de computación, terminó la primaria y busca seguir superándose académicamente.


















